viernes, 26 de abril de 2013


Alta capacidad

Debido a su alto potencial intelectual y a la desincronía a menudo existente entre su nivel de desarrollo intelectual y los restantes aspectos de su desarrollo, el niño con altas capacidades debería considerarse como un niño con necesidades educativas especiales.

No obstante, hasta fechas recientes, el sistema educativo ha prestado escasa atención a estos alumnos. Las medidas adoptadas para los alumnos con necesidades educativas especiales se han centrado casi exclusivamente en aquellos alumnos con discapacidad. El grupo de niños más capaces se ha visto a menudo perjudicado por un sistema educativo poco flexible y uniforme en el que, a menudo, estos alumnos son "frenados", desde un concepto de igualdad mal entendido, exigiéndoles que se ajusten a la media del grupo.

Ante esta situación, es frecuente que el niño más capaz reaccione al ambiente poco estimulante mostrando conductas desadaptadas y disruptivas o, en el mejor de los casos, mediante un rendimiento muy inferior al que podría lograr de acuerdo con sus capacidades.

No obstante, en los últimos años, se viene observando una mayor sensibilidad y creciente interés por estos niños, tanto en el ámbito escolar como social, y también legislativo, observándose en nuestro país un incremento notable de la actividad investigadora en este campo.

Podemos afirmar que, a la hora de abordar la atención educativa de los alumnos más capaces, no valen las mismas estrategias para todos. Cada caso es distinto y requiere una evaluación rigurosa, tanto del niño como del contexto familiar y escolar en que se desenvuelve.

En líneas generales, suelen considerarse tres estrategias educativas básicas que, a su vez, pueden dar lugar a múltiples posibilidades de intervención: la aceleración o flexibilización, el agrupamiento y el enriquecimiento. Estas estrategias pueden combinarse de múltiples formas según las necesidades de cada caso.

1. Estrategias educativas de intervención en altas capacidades.

1. Estrategias educativas de intervención en altas capacidades.

1.1. La aceleración.

Consiste en hacer que el estudiante avance por el sistema educativo a un ritmo más rápido para así colocarle en un contexto curricular de dificultad suficiente para sus capacidades.

Es una enseñanza de ampliación más rica y variada  con mayor profundidad  y extensión en la materia, que pueden seguir aquellos  alumnos  que han alcanzado el estándar, de la correspondiente prueba formativa  de una unidad y encierra diferentes formas algunas de ellas equivalente a tipos de aceleración, mientras los otros alumnos, que no han alcanzado, se dedican a la enseñanza correctiva

En nuestro sistema educativo el criterio utilizado para incluir a un alumno en un curso determinado suele ser únicamente la fecha de nacimiento y no su nivel real de desarrollo intelectual, emocional o social. No obstante, "esperar que todos los niños a la misma edad aprendan lo mismo es como esperar que todos a la misma edad utilicen la misma talla de ropa" (López Escribano, 2000). Los alumnos superdotados se caracterizan precisamente por un ritmo de desarrollo más rápido. Cuando este avance es notable, la aceleración puede ser una opción recomendable para adecuar la educación a su nivel de desarrollo.

A pesar de la abundante literatura que demuestra la eficacia de la aceleración a la hora de ayudar a los alumnos más capaces a desarrollar su potencial intelectual, muchos profesores siguen teniendo serias dudas y temores sobre esta práctica y sus posibles efectos negativos sobre el desarrollo emocional y social del niño, y pocas instituciones optan por ella. Así mismo, los trámites administrativos para solicitar la flexibilización escolar son a menudo largos y engorrosos.

No obstante, la evidencia científica demuestra que, generalmente, conduce a resultados muy positivos Ningún estudio ha mostrado que la aceleración pueda conducir a una disminución del rendimiento del alumno ni tampoco se han encontrado diferencias en el ajuste socio-emocional entre los alumnos acelerados y no acelerados. Por el contrario, la mayoría de estos estudios demuestran un incremento notable en la motivación y la satisfacción personal de los alumnos acelerados.

Es importante insistir en que la aceleración no consiste simplemente en "saltar de curso". Existen otras formas de aceleración, tales como acelerar sólo en algunas asignaturas, condensar varios cursos en uno, comenzar tempranamente la escolaridad, grupos con grados mezclados, etc.; o, por ejemplo, para Secundaria: cursos de ingreso anticipado, ingreso temprano en la universidad, etc.

1.2. El agrupamiento.

Consiste en juntar o agrupar a los niños excepcionales en grupos, o incluso en centros especiales, donde se llevan a cabo programas adecuados a sus destrezas y capacidades.

Esta estrategia, al menos en España, ha sido vista a menudo como una forma de segregación contraria a las políticas de integración. En este sentido, la legislación española establece que los alumnos sobredotados deben estar escolarizados en colegios especializados

Debido a su alto potencial intelectual y a la desincronía a menudo existente entre su nivel de desarrollo intelectual y los restantes aspectos de su desarrollo, el niño con altas capacidades debería considerarse como un niño con necesidades educativas especiales.

No obstante, hasta fechas recientes, el sistema educativo ha prestado escasa atención a estos alumnos. Las medidas adoptadas para los alumnos con necesidades educativas especiales se han centrado casi exclusivamente en aquellos alumnos con discapacidad. El grupo de niños más capaces se ha visto a menudo perjudicado por un sistema educativo poco flexible y uniforme en el que, a menudo, estos alumnos son "frenados", desde un concepto de igualdad mal entendido, exigiéndoles que se ajusten a la media del grupo.

Ante esta situación, es frecuente que el niño más capaz reaccione al ambiente poco estimulante mostrando conductas desadaptadas y disruptivas o, en el mejor de los casos, mediante un rendimiento muy inferior al que podría lograr de acuerdo con sus capacidades.

No obstante, en los últimos años, se viene observando una mayor sensibilidad y creciente interés por estos niños, tanto en el ámbito escolar como social, y también legislativo, observándose en nuestro país un incremento notable de la actividad investigadora en este campo.

Podemos afirmar que, a la hora de abordar la atención educativa de los alumnos más capaces, no valen las mismas estrategias para todos. Cada caso es distinto y requiere una evaluación rigurosa, tanto del niño como del contexto familiar y escolar en que se desenvuelve.

En líneas generales, suelen considerarse tres estrategias educativas básicas que, a su vez, pueden dar lugar a múltiples posibilidades de intervención: la aceleración o flexibilización, el agrupamiento y el enriquecimiento. Estas estrategias pueden combinarse de múltiples formas según las necesidades de cada caso.

1. Estrategias educativas de intervención en altas capacidades.

1.1. La aceleración.

Consiste en hacer que el estudiante avance por el sistema educativo a un ritmo más rápido para así colocarle en un contexto curricular de dificultad suficiente para sus capacidades.

En nuestro sistema educativo el criterio utilizado para incluir a un alumno en un curso determinado suele ser únicamente la fecha de nacimiento y no su nivel real de desarrollo intelectual, emocional o social. No obstante, "esperar que todos los niños a la misma edad aprendan lo mismo es como esperar que todos a la misma edad utilicen la misma talla de ropa" (López Escribano, 2000). Los alumnos superdotados se caracterizan precisamente por un ritmo de desarrollo más rápido

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