Alta capacidad
Debido a su
alto potencial intelectual y a la desincronía a menudo existente entre su nivel
de desarrollo intelectual y los restantes aspectos de su desarrollo, el niño
con altas capacidades debería considerarse como un niño con necesidades
educativas especiales.
No obstante,
hasta fechas recientes, el sistema educativo ha prestado escasa atención a
estos alumnos. Las medidas adoptadas para los alumnos con necesidades
educativas especiales se han centrado casi exclusivamente en aquellos alumnos
con discapacidad. El grupo de niños más capaces se ha visto a menudo perjudicado
por un sistema educativo poco flexible y uniforme en el que, a menudo, estos
alumnos son "frenados", desde un concepto de igualdad mal entendido,
exigiéndoles que se ajusten a la media del grupo.
Ante esta
situación, es frecuente que el niño más capaz reaccione al ambiente poco
estimulante mostrando conductas desadaptadas y disruptivas o, en el mejor de
los casos, mediante un rendimiento muy inferior al que podría lograr de acuerdo
con sus capacidades.
No obstante, en
los últimos años, se viene observando una mayor sensibilidad y creciente
interés por estos niños, tanto en el ámbito escolar como social, y también
legislativo, observándose en nuestro país un incremento notable de la actividad
investigadora en este campo.
Podemos afirmar
que, a la hora de abordar la atención educativa de los alumnos más capaces, no
valen las mismas estrategias para todos. Cada caso es distinto y requiere una
evaluación rigurosa, tanto del niño como del contexto familiar y escolar en que
se desenvuelve.
En líneas generales,
suelen considerarse tres estrategias educativas básicas que, a su vez, pueden
dar lugar a múltiples posibilidades de intervención: la aceleración o
flexibilización, el agrupamiento y el enriquecimiento. Estas estrategias pueden
combinarse de múltiples formas según las necesidades de cada caso.
1. Estrategias
educativas de intervención en altas capacidades.
1. Estrategias educativas de intervención en altas capacidades.
1.1. La aceleración.
Consiste en hacer que el
estudiante avance por el sistema educativo a un ritmo más rápido para así
colocarle en un contexto curricular de dificultad suficiente para sus
capacidades.
Es una enseñanza de
ampliación más rica y variada con mayor
profundidad y extensión en la materia,
que pueden seguir aquellos alumnos que han alcanzado el estándar, de la
correspondiente prueba formativa de una
unidad y encierra diferentes formas algunas de ellas equivalente a tipos de
aceleración, mientras los otros alumnos, que no han alcanzado, se dedican a la
enseñanza correctiva
En nuestro sistema educativo el
criterio utilizado para incluir a un alumno en un curso determinado suele ser
únicamente la fecha de nacimiento y no su nivel real de desarrollo intelectual,
emocional o social. No obstante, "esperar que todos los niños a la
misma edad aprendan lo mismo es como esperar que todos a la misma edad utilicen
la misma talla de ropa" (López
Escribano, 2000). Los alumnos superdotados se caracterizan precisamente por un
ritmo de desarrollo más rápido. Cuando este avance es notable, la aceleración
puede ser una opción recomendable para adecuar la educación a su nivel de
desarrollo.
A pesar de la abundante
literatura que demuestra la eficacia de la aceleración a la hora de ayudar a
los alumnos más capaces a desarrollar su potencial intelectual, muchos
profesores siguen teniendo serias dudas y temores sobre esta práctica y sus
posibles efectos negativos sobre el desarrollo emocional y social del niño, y
pocas instituciones optan por ella. Así mismo, los trámites administrativos
para solicitar la flexibilización escolar son a menudo largos y engorrosos.
No obstante, la evidencia
científica demuestra que, generalmente, conduce a resultados muy positivos
Ningún estudio ha mostrado que la aceleración pueda conducir a una disminución
del rendimiento del alumno ni tampoco se han encontrado diferencias en el
ajuste socio-emocional entre los alumnos acelerados y no acelerados. Por el
contrario, la mayoría de estos estudios demuestran un incremento notable en la
motivación y la satisfacción personal de los alumnos acelerados.
Es importante insistir en que la
aceleración no consiste simplemente en "saltar de curso". Existen
otras formas de aceleración, tales como acelerar sólo en algunas asignaturas,
condensar varios cursos en uno, comenzar tempranamente la escolaridad, grupos
con grados mezclados, etc.; o, por ejemplo, para Secundaria: cursos de ingreso
anticipado, ingreso temprano en la universidad, etc.
1.2. El
agrupamiento.
Consiste en juntar o agrupar a
los niños excepcionales en grupos, o incluso en centros especiales, donde se
llevan a cabo programas adecuados a sus destrezas y capacidades.
Esta estrategia, al menos en
España, ha sido vista a menudo como una forma de segregación contraria a las
políticas de integración. En este sentido, la legislación española establece
que los alumnos sobredotados deben estar escolarizados en colegios
especializados
Debido a su alto potencial intelectual y a la desincronía a menudo
existente entre su nivel de desarrollo intelectual y los restantes aspectos de
su desarrollo, el niño con altas capacidades debería considerarse como un niño
con necesidades educativas especiales.
No obstante, hasta fechas recientes, el sistema educativo ha prestado
escasa atención a estos alumnos. Las medidas adoptadas para los alumnos con
necesidades educativas especiales se han centrado casi exclusivamente en
aquellos alumnos con discapacidad. El grupo de niños más capaces se ha visto a
menudo perjudicado por un sistema educativo poco flexible y uniforme en el que,
a menudo, estos alumnos son "frenados", desde un concepto de igualdad
mal entendido, exigiéndoles que se ajusten a la media del grupo.
Ante esta situación, es frecuente que el niño más capaz reaccione al
ambiente poco estimulante mostrando conductas desadaptadas y disruptivas o, en
el mejor de los casos, mediante un rendimiento muy inferior al que podría
lograr de acuerdo con sus capacidades.
No obstante, en los últimos años, se viene observando una mayor
sensibilidad y creciente interés por estos niños, tanto en el ámbito escolar
como social, y también legislativo, observándose en nuestro país un incremento
notable de la actividad investigadora en este campo.
Podemos afirmar que, a la hora de abordar la atención educativa de los
alumnos más capaces, no valen las mismas estrategias para todos. Cada caso es
distinto y requiere una evaluación rigurosa, tanto del niño como del contexto
familiar y escolar en que se desenvuelve.
En líneas generales, suelen considerarse tres estrategias educativas
básicas que, a su vez, pueden dar lugar a múltiples posibilidades de
intervención: la aceleración o flexibilización, el agrupamiento y el
enriquecimiento. Estas estrategias pueden combinarse de múltiples formas según
las necesidades de cada caso.
1. Estrategias educativas de intervención en altas capacidades.
1.1. La aceleración.
Consiste en hacer que el estudiante avance por el sistema educativo a un
ritmo más rápido para así colocarle en un contexto curricular de dificultad
suficiente para sus capacidades.
En nuestro sistema educativo el criterio utilizado para incluir a un alumno
en un curso determinado suele ser únicamente la fecha de nacimiento y no su
nivel real de desarrollo intelectual, emocional o social. No obstante, "esperar
que todos los niños a la misma edad aprendan lo mismo es como esperar que todos
a la misma edad utilicen la misma talla de ropa" (López
Escribano, 2000). Los alumnos superdotados se caracterizan precisamente por un
ritmo de desarrollo más rápido
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